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NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- La dieta cetogénica, conocida por su alto contenido de grasas y bajo aporte de carbohidratos, vuelve a quedar bajo la lupa científica. Aunque se popularizó por su uso en pérdida de peso y fue desarrollada originalmente como estrategia terapéutica para ciertos casos de epilepsia, en los últimos años también ha sido investigada por sus posibles efectos en enfermedades metabólicas, neurológicas y oncológicas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature muestra que sus efectos pueden ser mucho más complejos de lo que se pensaba.

La investigación, liderada por el biólogo y patólogo Ömer H. Yilmaz, del Instituto Koch para la Investigación Integrativa del Cáncer del MIT, analizó cómo una dieta cetogénica influía en el desarrollo de tumores intestinales en ratones genéticamente predispuestos a este tipo de cáncer. El equipo quería saber si los posibles efectos protectores observados antes en cáncer colorrectal podían extenderse a otras regiones del intestino.

La respuesta fue inesperada. En los experimentos, la misma dieta cetogénica produjo efectos opuestos según la zona intestinal. En el intestino delgado, favoreció el desarrollo tumoral. En el colon, en cambio, redujo la formación de tumores, un resultado que coincide con investigaciones previas sobre el posible efecto protector de esta dieta en cáncer colorrectal.

El hallazgo desafía una idea que había ganado fuerza en los últimos años: que los cuerpos cetónicos, en especial el beta-hidroxibutirato, serían los principales responsables de los efectos anticancerígenos atribuidos a la dieta cetogénica. Los cuerpos cetónicos son moléculas producidas cuando el organismo usa grasa como fuente principal de energía en lugar de carbohidratos.

Los investigadores probaron esa hipótesis y encontraron algo distinto. Según el estudio, aumentar o eliminar la producción de cetonas no modificó de forma decisiva el crecimiento tumoral intestinal. El factor más relevante parecía ser el modo en que las células intestinales metabolizaban las grasas de la dieta.

El coautor principal Fangtao Chi, biólogo molecular del MIT, explicó a ScienceAlert que los efectos promotores de tumores en el intestino delgado se debían al metabolismo de las grasas de la dieta y no a los cuerpos cetónicos. “Descubrimos que sus efectos promotores de tumores en el intestino delgado se debían al metabolismo de las grasas de la dieta, y no a los cuerpos cetónicos”, señaló.

El equipo alimentó a los ratones con tres tipos de dieta: una cetogénica, una dieta estándar de control y una dieta alta en grasas y calorías usada para inducir obesidad. Los ratones con dieta cetogénica desarrollaron tumores en el intestino delgado a un ritmo comparable, o incluso superior, al de los animales alimentados con la dieta obesogénica, aunque se mantuvieron delgados.

Esto llamó la atención de los investigadores porque mostraba que el riesgo observado no dependía simplemente del aumento de peso. La dieta cetogénica, aunque no produjo obesidad en esos animales, sí activó rutas metabólicas relacionadas con la grasa que influyeron en las células madre del intestino delgado.

El mecanismo identificado se relaciona con la oxidación de ácidos grasos, un proceso mediante el cual las células descomponen grasas para obtener energía. Esa actividad activó proteínas llamadas PPAR, que a su vez estimularon a las células madre intestinales a dividirse con mayor rapidez.

Ese aumento de actividad puede tener una cara positiva y otra negativa. Por un lado, más células madre activas pueden mejorar la capacidad de reparación del intestino después de una lesión. Por otro, una división celular más intensa puede elevar la probabilidad de que algunas células acumulen alteraciones y contribuyan a la formación de tumores.

Yilmaz lo resumió de forma clara: tener más células madre puede ayudar a reparar mejor el intestino delgado, pero también puede aumentar el riesgo de formación tumoral. “La desventaja es que tener más células madre activas puede provocar la formación de tumores”, afirmó a ScienceAlert.

La investigación también cuestiona la tendencia a hablar de dieta y metabolismo como si fueran lo mismo. Jessica E. S. Shay, hepatóloga del MIT y coautora principal del estudio, explicó que el alto contenido de grasa de la dieta, y no las cetonas producidas durante la cetosis, fue lo que impulsó los efectos observados en este modelo. Según Shay, esto subraya la importancia de distinguir entre una dieta cetogénica completa y los suplementos de cetonas.

Esa diferencia es clave. Tomar suplementos de cetonas no reproduce necesariamente todos los efectos biológicos de una dieta cetogénica, porque el organismo no recibe la misma carga de grasas ni activa las mismas rutas celulares. De acuerdo con los autores, los resultados sugieren que los efectos de la dieta dependen de cómo los tejidos procesan los nutrientes, no solo de la presencia de cetonas en sangre.

El estudio también muestra que no todas las partes del tracto digestivo reaccionan igual. El intestino delgado y el colon son órganos cercanos y conectados, pero tienen funciones, tipos celulares, microbiota y metabolismos distintos. Esa diferencia podría explicar por qué una misma intervención dietética puede favorecer tumores en una región y reducirlos en otra.

Aun así, los autores reconocen que todavía no saben con precisión por qué ambos segmentos intestinales responden de manera tan diferente. Yilmaz indicó que esa es una de las preguntas que su equipo intenta resolver ahora. Comprender esa diferencia podría ayudar a explicar mejor cómo la dieta influye en el riesgo de cáncer gastrointestinal.

Los hallazgos deben interpretarse con cautela. El estudio se realizó en ratones con predisposición genética a desarrollar tumores intestinales. En humanos, una condición cercana sería la poliposis adenomatosa familiar, una enfermedad hereditaria poco común que aumenta de forma marcada el riesgo de tumores intestinales. Eso no permite concluir que el mismo efecto ocurra en personas sin esa predisposición.

Tampoco significa que toda persona que siga una dieta cetogénica vaya a desarrollar cáncer intestinal. El estudio no evaluó humanos, no midió riesgo poblacional y no puede sustituir recomendaciones médicas personalizadas. Su valor está en mostrar que los efectos de una dieta popular pueden ser distintos según el órgano, el contexto genético y las rutas metabólicas activadas.

Para quienes usan dieta cetogénica por razones médicas o de control de peso, el mensaje no es suspenderla de forma abrupta, sino consultar con profesionales de salud, especialmente si existen antecedentes familiares de cáncer intestinal, enfermedad gastrointestinal, trastornos metabólicos o planes de seguirla durante períodos prolongados.

La investigación también puede cambiar la forma en que se diseñan futuros estudios sobre dieta y cáncer. No basta con preguntar si una dieta es “buena” o “mala” contra el cáncer. Hay que preguntar en qué tejido actúa, en qué contexto genético, con qué duración, bajo qué composición exacta de grasas, proteínas y carbohidratos, y mediante qué rutas celulares.

En ese sentido, el nuevo trabajo no cierra el debate sobre la dieta cetogénica. Lo complica. Y esa complejidad es importante, porque evita conclusiones simplistas. La misma dieta puede producir señales protectoras en una parte del intestino y señales de riesgo en otra.

La lección central del estudio es que los efectos metabólicos de la dieta cetogénica no pueden reducirse solo a las cetonas. En este modelo, los lípidos de la dieta y la forma en que las células intestinales los procesan fueron determinantes. Esa diferencia podría orientar nuevas investigaciones sobre prevención, metabolismo y cáncer digestivo.

Por ahora, los científicos recomiendan prudencia. La dieta cetogénica sigue siendo una herramienta útil en ciertos contextos clínicos y una estrategia popular para algunas personas, pero sus efectos de largo plazo sobre distintos órganos aún no están completamente comprendidos. El nuevo estudio aporta una advertencia: cuando se trata de dieta y cáncer, el lugar del cuerpo donde ocurre el efecto puede cambiarlo todo.

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