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FatCamera / Gettyimages

GINEBRA, SUIZA/ DIARIO DE SALUD.- La Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo podría enfrentar un aumento marcado de los casos de cáncer durante las próximas décadas.

Según el nuevo informe global sobre la enfermedad, en 2024 se estimaron 20.6 millones de nuevos casos de cáncer en el mundo.

Para 2050, esa cifra podría acercarse a 35 millones de casos anuales.

La proyección refleja una combinación de factores: envejecimiento de la población, crecimiento demográfico, exposición a factores de riesgo y desigualdad en el acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento.

El informe, elaborado por la OMS junto con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, plantea que el cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte a nivel mundial, después de las enfermedades cardiovasculares.

Cada día, más de 26,000 personas mueren por esta enfermedad.

La OMS también estima que cerca de 10 millones de personas mueren al año por cáncer.

El mensaje central del informe no es solo que habrá más casos.

La advertencia más fuerte es que los avances científicos no están llegando por igual a todos los pacientes.

En países de altos ingresos, muchos cánceres se detectan antes y cuentan con tratamientos más oportunos.

En países de bajos ingresos, en cambio, los diagnósticos tardíos, la escasez de medicamentos, la falta de radioterapia, las barreras geográficas y los costos directos e indirectos reducen las posibilidades de supervivencia.

La OMS ofrece un ejemplo contundente: la supervivencia a cinco años del cáncer de mama supera el 85 % en muchos países de ingresos altos, pero se mantiene alrededor de 42 % en países de ingresos bajos.

Esa diferencia no se explica solo por la biología del tumor.

También refleja desigualdad en tamizaje, diagnóstico, cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas, seguimiento y cuidados de apoyo.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que la supervivencia al cáncer no debería depender del lugar de nacimiento ni de los ingresos de una persona.

Para la organización, las brechas documentadas no son inevitables, sino consecuencia de decisiones políticas, inversión insuficiente y sistemas de salud desiguales.

La carga del cáncer también varía por regiones.

Asia concentró en 2024 más de la mitad de los casos y muertes por cáncer en el mundo, principalmente por el tamaño de su población.

Europa, en cambio, mostró una carga desproporcionadamente alta: representó 21 % de los casos globales y 20 % de las muertes, aunque concentra alrededor del 9 % de la población mundial.

La OMS señala que muchas zonas de África y Asia presentan una incidencia menor, pero una mortalidad proporcionalmente más alta.

Eso significa que se diagnostican menos casos en relación con otras regiones, pero una mayor proporción de pacientes muere por la enfermedad.

La explicación vuelve a estar en el acceso.

Cuando faltan programas de detección temprana, servicios de patología, equipos de imagen, especialistas, radioterapia y medicamentos esenciales, el diagnóstico llega tarde y el tratamiento puede no completarse.

El informe también advierte que solo 12 países están en camino de cumplir la meta de reducir en un tercio la mortalidad prematura por cáncer para 2030.

En contraste, 48 países presentan tasas crecientes de mortalidad prematura por cáncer.

Ese dato muestra que el progreso global es insuficiente.

No basta con que haya innovación médica si los sistemas de salud no pueden convertirla en acceso real.

La prevención sigue siendo una de las herramientas más poderosas.

Casi cuatro de cada diez casos de cáncer en el mundo están vinculados a factores de riesgo prevenibles o modificables.

Entre ellos se incluyen infecciones como el virus del papiloma humano, hepatitis B y C y Helicobacter pylori, además del consumo de tabaco, alcohol, exceso de peso corporal, inactividad física y contaminación del aire.

El tabaquismo ha disminuido a nivel global.

La OMS reporta una reducción de 27 % en el consumo de tabaco desde 2010, un avance que puede ayudar a prevenir millones de cánceres relacionados con este factor.

También hay progresos en vacunación contra el virus del papiloma humano y en estrategias para eliminar el cáncer cervicouterino en varios países.

Pero otros factores de riesgo no mejoran al mismo ritmo.

La obesidad, la inactividad física, las dietas poco saludables, el consumo de alcohol y la contaminación del aire están ganando peso en el perfil global del cáncer.

Elisabete Weiderpass, directora de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, advirtió que la prevención debe seguir siendo una prioridad política.

Su mensaje es claro: reducir la exposición a factores de riesgo conocidos sigue siendo una de las formas más eficaces de disminuir la carga futura de la enfermedad.

El envejecimiento poblacional es otro elemento clave.

La edad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer.

A medida que las personas viven más años y disminuye la mortalidad por otras causas, aumenta la cantidad de población en edades donde el cáncer es más frecuente.

Más de la mitad de los casos de cáncer ocurren en personas mayores de 65 años.

Para 2050, la proporción de personas mayores de 60 años en el mundo casi se duplicará frente a 2015.

Esto significa que incluso con mejores tratamientos, la demanda de servicios oncológicos crecerá.

El problema no será únicamente médico.

Será también económico, social y familiar.

La OMS subraya que el cáncer puede empobrecer hogares, interrumpir empleos, obligar a cuidadores a abandonar actividades productivas y generar gastos que van más allá del hospital.

En su primera encuesta global sobre la experiencia vivida de personas afectadas por cáncer, la OMS encontró que al menos 45 % reportó dificultades financieras.

Más de la mitad informó problemas de salud mental.

Casi todos los cuidadores reportaron algún tipo de carga, incluyendo trabajo no remunerado, aislamiento social y agotamiento.

Por eso, el informe insiste en que el cáncer no debe tratarse solo como un diagnóstico clínico.

Es una enfermedad que afecta familias enteras y puede alterar el ingreso, la educación, la vivienda, la estabilidad emocional y la participación social.

La OMS también advierte que menos de uno de cada tres países incluye actualmente servicios de cáncer en sus paquetes de cobertura sanitaria universal.

Ese dato es crítico.

Sin cobertura real, los pacientes pueden recibir un diagnóstico, pero no acceder a tratamiento oportuno o sostenido.

En muchos países de ingresos bajos y medianos, la disponibilidad de los 20 medicamentos prioritarios contra el cáncer oscila entre 9 % y 54 %.

En países de ingresos altos, esa disponibilidad va de 68 % a 94 %.

La radioterapia, la cirugía oncológica, la anatomía patológica y los cuidados paliativos también muestran brechas importantes.

La OMS plantea que la respuesta debe ser integral.

No se trata solo de comprar medicamentos de última generación.

Los países necesitan fortalecer registros de cáncer, prevención, vacunación, detección temprana, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, cuidados paliativos y protección financiera.

También deben incluir a pacientes y cuidadores en la toma de decisiones.

El informe insiste en colocar a las personas afectadas por cáncer en el centro de las políticas públicas.

Esto significa escuchar sus experiencias, medir barreras reales y diseñar servicios que respondan a necesidades concretas.

Una política oncológica que ignore los costos de transporte, los tiempos de espera, el abandono laboral, el dolor, la salud mental o el cuidado familiar quedará incompleta.

El informe resume su propuesta en tres grandes cambios.

Primero, mejores capacidades: integrar el control del cáncer en la cobertura sanitaria universal e invertir en sistemas de salud.

Segundo, mejores protecciones: fortalecer la protección social y tomar en cuenta la experiencia de pacientes y cuidadores.

Tercero, mejor valor: alinear la investigación y la innovación con prioridades de salud pública, no solo con tecnologías costosas disponibles para pocos.

La advertencia de la OMS llega en un momento en que la oncología vive avances notables.

Hay inmunoterapias, terapias dirigidas, mejores pruebas moleculares, vacunas preventivas y nuevas estrategias de diagnóstico.

Pero el informe recuerda que la innovación por sí sola no corrige las desigualdades.

Un tratamiento que existe, pero no llega al paciente, no cambia su pronóstico.

Una prueba diagnóstica disponible solo en grandes ciudades deja fuera a millones de personas.

Una vacuna eficaz sin cobertura amplia no evita las muertes que podría prevenir.

Por eso, la OMS pide actuar ahora.

El aumento proyectado hacia 2050 no es inevitable en toda su magnitud.

Parte de la carga puede reducirse con prevención, diagnóstico temprano, cobertura efectiva y tratamiento oportuno.

El desafío es que esas medidas lleguen también a los países y comunidades con menos recursos.

El cáncer afecta a todas las sociedades, pero no golpea a todas por igual.

La diferencia entre sobrevivir o morir sigue dependiendo demasiado del código postal, del ingreso familiar, del país de nacimiento y de la capacidad del sistema de salud.

Ese es el punto más fuerte del informe: la crisis futura del cáncer no será solo una crisis de más casos.

Será una prueba de equidad.

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