
Un médico de cuidados paliativos de 41 años fue condenado a cadena perpetua en Alemania tras ser declarado culpable del asesinato de al menos 15 pacientes. Entre 2021 y 2024, inyectó dosis letales de sedantes a sus víctimas durante visitas a domicilio, provocándoles la muerte por insuficiencia respiratoria. La Fiscalía también sostiene que provocó varios incendios para intentar encubrir los crímenes.
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