El 7 de octubre de 2023 fue el inicio de uno de los periodos más letales en la historia del conflicto israelí-palestino.
El ataque de Hamás contra Israel ese día detonó un asedio armado por parte del Ejército de Benjamin Netanyahu contra el enclave y su población, que a pesar de tener ahora un acuerdo de cese de hostilidades en vigor, persiste sin tener un aparente final en el horizonte.
En respuesta al ataque del movimiento islamista, Israel ha llevado a cabo durante más de dos años y medio una ofensiva en la Franja de Gaza sin precedentes en su magnitud, pese a que durante años previos también lanzó bombardeos periódicos que dejaron miles de víctimas mortales.
Una acción que llevó a que organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y la relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, catalogaran lo ocurrido en Gaza como “genocidio”.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, desde el inicio de la escalada y hasta esta semana Israel ha asesinado al menos 73.066 personas.
Las operaciones del Estado de mayoría judía han combinado bombardeos por aire con el despliegue de tropas que también atacan en tierra.
Un proceder que, según un análisis de septiembre de 2025 realizado por UNOSAT, el Centro de Satélites de las Naciones Unidas ha dejado el 83% de las estructuras de Gaza dañadas o destruidas.
En consecuencia, cientos de miles de personas perdieron su hogar y sus pertenencias, viéndose obligadas a vivir en campos de refugiados y tiendas de campaña.
Según las estimaciones de la ONU, alrededor de 1,9 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse, debido a las constantes hostilidades israelíes en Gaza. Los cálculos del organismo internacional señalan que antes de la escalada 2,3 millones de personas residían en la Franja de Gaza.
Sumado a esto, la expansión de la línea amarilla en la que actualmente se ubica el Ejército de Israel ha provocado que alrededor del 60% del territorio palestino esté bajo control del Gobierno de Netanyahu.
En conmemoración a los 1.000 días de guerra la oficina de medios de Hamás rechazó la presencia del Ejército Israelí y dio sus cifras de la situación en el enclave.
“Durante 1.000 días, la ocupación ha proseguido su implacable campaña de odio, lanzando más de 223.000 toneladas de explosivos sobre la población civil, lo que ha provocado un terrible balance de más de 73.000 mártires que han sido trasladados a los hospitales y más de 9.500 personas desaparecidas que siguen atrapadas bajo los escombros y en las calles”, declaró el vocero del grupo islamista, Ismail Al-Thawabta.
Por su parte, Israel estima que los ataques del 7 de octubre dejaron más de 1.200 muertos y 5.500 heridos. Además de 251 personas fueron secuestradas, de las cuales varias fallecieron en cautiverio.
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La magnitud de la debacle económica y social en Gaza
El asedio armado ha implicado fuertes repercusiones para la ya precaria economía del enclave palestino.
Naciones Unidas estima que los daños materiales causados se estiman en 35.200 millones de dólares estadounidenses y las pérdidas económicas en 22.700 millones. Mientras que las necesidades de recuperación y reconstrucción se estiman en unos 71.400 millones de dólares.
El desempleo se situó en el 68% en la Franja de Gaza en el cuarto trimestre de 2025, según datos publicados por la Oficina Central de Estadísticas de Palestina.
Las cifras de Naciones Unidas muestran que, en 2024, el PIB de Gaza se desplomó un 83 % en comparación con el año anterior.
El PIB per cápita cayó a 161 dólares al año, menos de 50 centavos de dólar al día, uno de los más bajos del mundo.
Por lo que para ese momento la economía del enclave solo representaba el 13 por ciento de su tamaño en 2022.
En medio de las hostilidades varias zonas del territorio palestino han estado en níveles de hambruna, según la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria de la ONU.
El Programa Mundial de Alimentos señala que en 2026 1,6 millones de personas se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Esto incluye a más de 100.000 niños y 37.000 mujeres embarazadas y lactantes que, según las proyecciones, sufrirán desnutrición aguda si la situación no se revierte.
La ofensiva israelí también derivó en una crisis sanitaria de gran magnitud con ataques documentados contra varios hospitales y miembros del personal sanitario durante el conflicto.
Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que más de la mitad de los hospitales están en funcionamiento, junto con alrededor del 58 % de los centros de atención primaria, aunque ninguna de estas instalaciones puede funcionar con todas sus capacidades.
«Se han registrado ataques contra los servicios sanitarios que han provocado la muerte y lesiones a trabajadores sanitarios y han afectado a centros de salud y ambulancias. A medida que evoluciona la situación, existe una necesidad urgente de establecer un corredor humanitario que permita el traslado sin obstáculos de pacientes que necesitan atención vital, así como la circulación del personal humanitario y los suministros sanitarios esenciales», explica la OMS en su más reciente comunicado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), reporta que más de 2.000 pacientes han sido evacuados desde el inicio del cese al fuego, mientras que el organismo tiene una lista de espera de otros 18.000, incluidos 4.000 niños.
En enero, el Gobierno de Estados Unidos y el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, plantearon un plan denominado «Nueva Gaza», que contempla la reconstrucción del enclave y la edificación de cientos de edificios y complejos hoteleros.
Una iniciativa que según la Administración republicana garantizaría la recuperación económica del territorio palestino.
Sin embargo, hasta el momento no se ha puesto la primera piedra del plan anunciado por Kushner a decenas de inversionistas.
¿Cuáles son los asuntos bajo discusión en torno al plan de Trump?
A inicios de 2026, con la entrega de los últimos rehenes israelíes, Donald Trumo anunció con bombos y platillos el inicio de la segunda fase del denominado Acuerdo para Gaza, sucrito por Hamás e Israel.
Sin embargo, los planes de la Casa Blanca no se han podido ejecutar a cabalidad.
El Ministerio de Salud de Gaza informa que más de 1.000 palestinos han muerto desde el inicio del alto el fuego y más de 3.000 han resultado heridos como consecuencia de los ataques israelíes.
Entretanto, El Cairo continúa las negociaciones para dar forma al Plan de 20 puntos para Gaza, que fue propuesto por el mandatario estadounidense, Donald Trump, en octubre de 2025 y que derivó en un acuerdo de alto el fuego, secundado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El acuerdo estipuló la creación de varias instituciones como la Junta de Paz para Gaza, que tiene la labor de gobernar el enclave administrativamente hasta que haya una transición con las autoridades palestinas.
Una entidad que supervisa las labores del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), un grupo de tecnócratas palestinos que tiene la misión de administrar el día a día del enclave.
Al igual que la Fuerza de Estabilización de Gaza, cuya tarea es vigilar la seguridad en el territorio, controlar la retirada de las tropas de Israel y entrenar a una nueva fuerza policial palestina.
Sin embargo, a pesar de que el acuerdo está en su segunda fase y que los organismos están creados, aún no tienen una presencia contundente en dentro de la Franja.
Es así como, según reporta la agencia de noticias EFE, la delegación del grupo islamista Hamás y otras facciones palestinas han estado durante los últimos días en El Cairo intentando negociar cuatro aspectos, con el objetivo de poner en marcha el actuar de estas instituciones.
El primero de ellos radica en discutir el inicio inmediato de los trabajos del Comité Nacional para la Administración de Gaza, cuyos miembros ya están nombrados.
Actualmente la entrada de este nuevo organismo administrativo está bloqueada por Israel, que alega que Hamás debe entregar todas sus armas para que el CNAG pueda iniciar a hacer su trabajo.
Por su parte, el movimiento islamista esgrime que para desarmarse, las tropas israelíes deben retirarse de la Franja y cesar sus continuos ataques.
Justamente, el segundo punto de discusión en la capital egipcia tiene que ver con el sistema para almacenar las armas, que eventualmente entregue el brazo armado de Hamás.
El tercer asunto sobre la mesa gira en torno a discutir nuevas tareas para el Consejo de Paz creado por Trump, en aras de que este ente verifique “garantías disponibles y viables”.
Finalmente, los equipos negociadores en El Cairo discutirán sobre la puesta en marcha y los países que participarán en la Fuerza de Estabilización de Gaza.
En enero de 2026, Trump decretó la entrada en vigor de la segunda fase del acuerdo. Pero en la práctica varios puntos de la primera fase no han podido ser cumplidos, lo que dificulta el inicio de las operaciones de las instituciones creadas bajo el Acuerdo de 20 puntos, para intentar lograr el fin de los ataques.
A pesar de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, que involucra también a movimientos chiitas en Líbano y otros países de la región, los Gobiernos de Qatar, Turquía y Egipto han aumentado sus esfuerzos de mediación, para intentar que la puesta en marcha del plan propuesto por la Casa Blanca vea la luz al final del túnel.
Con EFE, AFP y AP
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