Imagen ilustrativa. Legion-Media
NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- Un nuevo estudio publicado en la revista científica Oncotarget plantea una estrategia prometedora contra uno de los tumores más agresivos y difíciles de tratar: el adenocarcinoma ductal pancreático.
La investigación, titulada “The anticancer effects of PCAIs in pancreatic cancer cells involve MAPK and PI3K/AKT pathways hyperactivation”, fue liderada por Kweku Ofosu-Asante como primer autor y Nazarius S. Lamango como autor correspondiente, ambos vinculados al Instituto de Salud Pública de la Facultad de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Florida A&M, en Tallahassee, Florida. El artículo fue publicado en Oncotarget el 3 de junio de 2026.
El trabajo analiza el efecto de una clase de compuestos experimentales llamados inhibidores de amida de cisteinilo poliisoprenilados, conocidos como PCAI, diseñados para interferir con señales anómalas relacionadas con proteínas G oncogénicas y tumores impulsados por mutaciones en KRAS.
Un cáncer letal y difícil de tratar
El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores con peor pronóstico. Una de las razones es la alta frecuencia de mutaciones en el gen KRAS, que favorecen el crecimiento tumoral y dificultan la respuesta a muchos tratamientos.
Aunque en los últimos años se han desarrollado terapias dirigidas contra algunas mutaciones específicas de KRAS, muchos pacientes aún no cuentan con opciones eficaces. Por eso, los investigadores buscan estrategias capaces de actuar sobre un rango más amplio de tumores impulsados por este gen.
En este contexto, los PCAI aparecen como una posible herramienta experimental con un mecanismo distinto al de algunos tratamientos dirigidos contra mutaciones concretas como KRAS G12C.
Bloqueo de la migración tumoral
Uno de los resultados más llamativos del estudio fue el efecto del compuesto NSL-YHJ-2-27.
Según los datos publicados, este compuesto redujo de forma significativa la viabilidad de células de cáncer de páncreas y limitó fuertemente su capacidad de migración. A una concentración de apenas 1 micromolar, bloqueó más del 90 % de la migración celular, un hallazgo relevante porque la migración de células tumorales está relacionada con la capacidad del cáncer para invadir otros tejidos.
Los investigadores también observaron que los PCAI alteraron proteínas y genes vinculados con el movimiento, la invasión y la progresión tumoral. Además, modificaron el citoesqueleto de actina, una estructura clave para que las células mantengan su forma y se desplacen.
El resultado fue que muchas células cancerosas perdieron movilidad y adoptaron una forma redondeada.
La paradoja: activar demasiado las rutas del cáncer
El hallazgo más inesperado estuvo relacionado con dos vías de señalización muy conocidas en oncología: MAPK y PI3K/AKT.
Estas rutas suelen asociarse con crecimiento, supervivencia y progresión tumoral. Sin embargo, el estudio mostró que los PCAI no las apagaron, sino que las hiperactivaron.
La explicación propuesta es que las células cancerosas necesitan mantener estas vías dentro de ciertos niveles para sobrevivir. Pero cuando la activación supera un umbral, el sistema se desestabiliza y puede activar la muerte celular programada. El propio texto del estudio señala que, aunque la activación de MAPK y PI3K/AKT puede promover la progresión del cáncer, una hiperactividad excesiva puede conducir a apoptosis.
En las células tratadas se detectó aumento de especies reactivas de oxígeno, activación de caspasas, incremento de la proteína proapoptótica BAX y apoptosis generalizada.
Efectos en modelos tumorales 3D
Los investigadores también probaron los compuestos en modelos tridimensionales de esferoides tumorales, que reproducen mejor algunas características de los tumores reales que los cultivos celulares tradicionales.
En esos modelos, el tratamiento con PCAI provocó fragmentación de los esferoides, redujo su capacidad de invadir matrices similares a tejidos y aumentó la cantidad de células en apoptosis.
Estos resultados sugieren que los compuestos mantienen actividad anticancerígena en sistemas más complejos que las células cultivadas en una superficie plana.
Potencial frente a múltiples mutaciones de KRAS
Otro aspecto relevante es que los PCAI podrían tener actividad contra células tumorales impulsadas por distintas mutaciones de KRAS, no solo contra una variante específica.
De confirmarse en estudios posteriores, esto podría ayudar a superar una de las limitaciones de varias terapias dirigidas actuales, que funcionan solo en subgrupos concretos de pacientes.
Aun así, los resultados se encuentran en una fase experimental. El estudio no demuestra todavía eficacia clínica en pacientes, sino actividad anticancerígena en modelos celulares y preclínicos. Serán necesarios nuevos ensayos para evaluar seguridad, dosis, eficacia y posibles efectos adversos.
Una vía prometedora, pero todavía temprana
Los autores concluyen que los PCAI pueden producir efectos anticancerígenos potentes al alterar redes de señalización clave, aumentar el estrés oxidativo y activar la muerte celular programada.
El hallazgo no significa que exista ya un nuevo tratamiento disponible contra el cáncer de páncreas, pero sí abre una línea de investigación que podría resultar importante para tumores impulsados por KRAS.
En una enfermedad con tan pocas opciones efectivas, cualquier estrategia que logre debilitar la capacidad de migración, invasión y supervivencia de las células cancerosas merece atención científica.
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