La tregua parece haber terminado. Luego de un periodo de buenas relaciones e intentos por temperar los roces, Donald Trump y Luiz Inácio Lula Da Silva están cerca de volver a subir al cuadrilátero, esta vez con las elecciones brasileñas como telón de fondo.
El detonante fue la declaración del presidente estadounidense sobre la pena impuesta el 16 de junio all exlegislador Eduardo Bolsonaro. El Tribunal Supremo lo condenó a cuatro años de cárcel por buscar la injerencia de la Administración Trump en el juicio contra su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, el año pasado, por una trama golpista.
Consultado sobre la sentencia, desde Évian, Francia, en el marco de su participación en la cumbre del G-7, Trump señaló que Brasil se ha vuelto «un poco duro» y «políticamente peligroso».
Para Trump, Brasil es “peligroso” y “desagradable” políticamente y su declaración remató con una advertencia: «Juegan bastante duro, pero nadie juega más duro que Estados Unidos«, en lo que pareció anticipar nuevas medidas punitivas relacionadas con la situación de la familia Bolsonaro.
La respuesta de Lula no se hizo esperar. «Creo que (Trump) conoce poco Brasil… si lo conoce (es) por la relación con la familia Bolsonaro», dijo Lula desde Ginebra, luego de haber participado él mismo en la cumbre del G-7, y añadió que lo único que desea «es el mismo respeto por Brasil» que él tiene por Estados Unidos.
Lula da Silva, que buscará la reelección en octubre, previsiblemente en una contienda contra Flávio Bolsonaro, otro hijo del exmandatario, pidió a Trump que se “mantenga al margen” de las elecciones de su país, que son asunto exclusivo de Brasil.
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También defendió la fortaleza del sistema electoral brasileño, recordando que su país cuenta con un sofisticado esquema electrónico que permite conocer en cuestión de dos horas los resultados, sea de comicios presidenciales o regionales.
Cuando se le preguntó por qué no pidió una reunión bilateral con Trump en Évian, Lula explicó: “Estamos en negociaciones” (arancelarias) y agregó que “como Trump habla mucho y escucha poco», se limitó a entregarle una carpeta con documentación que registra lo hecho por Brasil en materia de lucha contra el crimen organizado.
Además, reveló que en un breve intercambio en el marco de la cumbre del G-7, le dijo «a Trump que hace mucho que Estados Unidos no participa en licitaciones en Brasil», por lo que no debería extrañarle que los “espacios que estaban vacíos” (en materia de cooperación) estén siendo ocupados por China.
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Una condena por unanimidad
El nuevo intercambio se produjo un día después de que el Tribunal Supremo brasileño condenara a cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiabierto a Eduardo Bolsonaro por coacciones a la Justicia, como consecuencia de sus gestiones ante el Gobierno de Estados Unidos para que impusiera sanciones contra Brasil.
Los cuatro magistrados de la Primera Sala de la máxima instancia judicial votaron de forma unánime por la culpabilidad de Bolsonaro, quien fue juzgado en ausencia, pues está viviendo en Estados Unidos.
Además de la pena de prisión, le impusieron una multa de 100 salarios mínimos (equivalentes a unos 31.700 dólares) y la sentencia conlleva un periodo de inhabilitación política de ocho años.
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Eduardo Bolsonaro, que era legislador igual que su hermano (diputado, en su caso), perdió su curul en diciembre de 2025, por sus frecuentes inasistencias a las sesiones de la Cámara baja.
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El magistrado Alexandre De Moraes, que fue también el instructor del caso en el que Jair Bolsonaro fue condenado por un intento de golpe de Estado, explicó su voto diciendo que el propio Eduardo Bolsonaro había reconocido haber viajado a Estados Unidos a finales de 2025 para promover la imposición de sanciones a Brasil, como una forma de presionar para evitar la condena de su padre.
De Moraes mostró videos en los que Eduardo Bolsonaro reconocía y justificaba esas gestiones y agregó: “Las amenazas se concretaron mediante sanciones contra magistrados de esta corte, contra el procurador general de la República y contra Brasil, a través de aranceles».
Trump impuso un arancel punitivo de 50% contra Brasil en 2025, en rechazo al proceso en contra de Jair Bolsonaro, y sancionó a De Moraes y a otros funcionarios involucrados en el juicio.
Luego retiró ambas medidas, cuando él y Lula iniciaron acercamientos durante la Asamblea General de la ONU y luego en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
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Sin embargo, a principios de este mes, Trump retomó la agenda y amenazó con aranceles de 25% contra los productos brasileños, en respuesta a supuestas “prácticas comerciales irrazonables” que supuestamente afectan al comercio estadounidense.
El Gobierno de Lula ha relacionado la nueva ola de amenazas con “cuestiones de política interna” y denunció en un comunicado que el país estaba siendo “saboteado por meros asuntos electorales y familiares”.
De esta forma hacía referencia a una reciente visita a Washington de Eduardo y su hermano Flávio Bolsonaro, principal rival del mandatario de izquierda en las elecciones de octubre.
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Departamento de Estado alineado
Eduardo Bolsonaro está residenciado en Estados Unidos desde febrero de 2025. Durante ese tiempo, se ha vinculado con los sectores de la extrema derecha estadounidense y ha cosechado una cercana relación con Trump.
Pese a ese vínculo, no consiguió influir para evitar la condena a 27 años de cárcel contra su padre por los asaltos de sus seguidores contra instituciones federales para promover un golpe de Estado y evitar la asunción de Lula, que lo había superado en las elecciones.
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Jair Bolsonaro cumple actualmente esa pena bajo arresto domiciliario, luego de varios problemas de salud sufridos en prisión.
Ahora, la condena de Eduardo también ha motivado reacciones de rechazo por parte del Departamento de Estado.
Un portavoz de la diplomacia estadounidense denunció que la decisión en su contra configura un «patrón de persecución y judicialización por parte de los tribunales brasileños contra su oposición política”, para luego agregar que «los debates políticos deben resolverse mediante elecciones democráticas, no con sentencias”.
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Con EFE y Reuters
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