SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. – Científicos del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, identificaron un subtipo de células que podría estar relacionado con el desarrollo de la hiperplasia prostática benigna, una enfermedad caracterizada por el agrandamiento no canceroso de la próstata.
El descubrimiento, publicado el 10 de septiembre de 2026 en The Journal of Pathology, aporta nuevas pistas sobre los procesos celulares que intervienen en esta afección, frecuente entre los hombres a medida que envejecen.
La investigación, encabezada por Rulin Wang y con Vasan Yegnasubramanian como autor sénior, examinó muestras de tejido prostático mediante secuenciación de ARN de células individuales, una técnica que permite identificar los genes activos en cada célula.
Los científicos distinguieron cuatro tipos de células basales y encontraron que uno de ellos, caracterizado por la expresión del gen WIF1, se concentraba principalmente en la zona de transición de la próstata, situada alrededor de la uretra.
Esta región es precisamente donde se desarrolla la mayor parte del crecimiento asociado con la hiperplasia prostática benigna.
El equipo también analizó conjuntos de datos científicos previamente publicados y comprobó que las células basales WIF1 positivas aparecían en mayor proporción en tejidos afectados por hiperplasia prostática benigna que en tejidos prostáticos normales.
Los análisis moleculares relacionaron este subtipo celular con procesos de proliferación, remodelación de tejidos, regulación inmunitaria, formación de vasos sanguíneos y respuesta hormonal.
Estas características sugieren que las células podrían participar en los cambios que favorecen el aumento del tamaño de la glándula, aunque los resultados no demuestran que sean la causa directa de la enfermedad.
Vasan Yegnasubramanian, profesor de oncología, patología y ciencias de la radiación en Johns Hopkins, explicó que todavía no se comprende completamente por qué el agrandamiento benigno de la próstata ocurre principalmente en la zona de transición, mientras otras regiones permanecen relativamente menos afectadas.
Por su parte, Rulin Wang, primer autor del estudio, señaló que las características moleculares de estas células y su capacidad para comunicarse con células vecinas podrían contribuir a crear condiciones favorables para el crecimiento del tejido prostático.
La presencia aumentada de estas células en muestras con hiperplasia refuerza su posible participación en ese proceso.
Los investigadores consideran que identificar esta población celular permitirá profundizar en los mecanismos biológicos de la hiperplasia prostática benigna, una condición que puede comprimir la uretra y provocar dificultad para orinar, disminución de la fuerza del chorro urinario y necesidad frecuente de acudir al baño, incluso durante la noche.
Aunque los hallazgos podrían orientar futuras investigaciones sobre prevención, diagnóstico y tratamiento, el estudio no presenta una nueva terapia ni demuestra que actuar sobre estas células permita evitar o revertir el agrandamiento de la próstata.
Verificación científica y auditoría editorial
La investigación fue localizada en la revista original y en el repositorio académico de Johns Hopkins. Los resultados centrales de la noticia coinciden con las conclusiones del estudio.
Fuentes de respaldo:
Advertencia editorial
El hallazgo no demuestra que las células WIF1 positivas causen el agrandamiento prostático, ni establece que eliminarlas o modificarlas permita tratar la enfermedad.
Además, las declaraciones de los investigadores se han presentado mediante atribución indirecta para conservar su significado sin introducir citas textuales traducidas que puedan interpretarse como declaraciones literales.
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