SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. – La hipertensión arterial no es un problema exclusivo de las personas mayores ni estar en buena condición física garantiza quedar fuera de riesgo.
Samuel Guzmán, cardiólogo de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (CEDIMAT), explica que durante años se asumió que los jóvenes que entrenaban regularmente estaban protegidos frente a esta enfermedad.
Sin embargo, investigaciones en población joven muestran que la presión elevada también puede presentarse entre deportistas. Un análisis de 1,987 personas de 9 a 35 años encontró que el 22.7 % tenía cifras clasificadas como prehipertensión, mientras el 18.6 % correspondía en conjunto a hipertensión en estadios 1 y 2, sin diferencias significativas entre atletas y no atletas.
La hipertensión se produce cuando la presión que ejerce la sangre contra las arterias permanece elevada, una situación que obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo y que, con el tiempo, puede afectar el sistema cardiovascular, el cerebro y los riñones.
Guzmán señala que el problema puede avanzar sin síntomas y que en los jóvenes intervienen factores como los antecedentes familiares, el exceso de peso, una alimentación rica en sodio y ultraprocesados, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo o vapeo, el estrés, la falta de sueño y el exceso de cafeína o bebidas energéticas.
En los deportistas también pueden intervenir sustancias utilizadas para mejorar el rendimiento, entre ellas estimulantes, esteroides anabólicos y hormona del crecimiento, además de determinados medicamentos de venta libre.
Practicar ejercicio continúa siendo una herramienta importante para prevenir y controlar la presión arterial elevada, pero no convierte a una persona en inmune a la enfermedad. Al mismo tiempo, una medición alta durante una consulta no basta por sí sola para establecer que un deportista padece hipertensión.
La ansiedad puede provocar la denominada hipertensión de bata blanca, por lo que Guzmán plantea confirmar los registros mediante mediciones fuera del consultorio o un monitoreo ambulatorio de 24 horas. Un estudio realizado en 410 atletas adolescentes identificó 18 casos con presión elevada en consulta y comprobó posteriormente que 16 de ellos, equivalentes a cerca del 88 %, tenían valores normales durante el monitoreo ambulatorio.
Recibir un diagnóstico tampoco significa, en la mayoría de los casos, abandonar los entrenamientos. Según Guzmán, las personas cuya hipertensión está adecuadamente controlada pueden continuar ejercitándose e incluso competir después de una evaluación médica apropiada.
Cuando las cifras son muy elevadas o existen otros factores de riesgo cardiovascular, pueden requerirse pruebas adicionales, como electrocardiograma, ecocardiograma o prueba de esfuerzo, y solo determinados casos con hipertensión severa o daño cardíaco importante necesitarían restricciones temporales.
Tampoco todos los pacientes requieren medicamentos desde el inicio: cuando la elevación es leve, las medidas relacionadas con el estilo de vida pueden ser suficientes, mientras que otros casos necesitan tratamiento farmacológico para mantener la presión bajo control.
Guzmán considera que medir la presión arterial debería formar parte habitual de la evaluación cardiovascular de quienes practican deportes, precisamente porque la hipertensión puede permanecer inadvertida.
Durante el ejercicio intenso es normal que la presión aumente debido a la mayor demanda de sangre de los músculos y luego descienda tras finalizar la actividad; la señal que requiere atención aparece cuando permanece elevada en reposo.
Para jóvenes, padres y entrenadores, el mensaje es que una presión alta debe comprobarse y tratarse sin convertir el diagnóstico en una razón automática para abandonar el deporte: detectarla de manera temprana permite vigilar el corazón, individualizar el tratamiento y mantener la actividad física de forma segura.
Verificación y referencias
La principal cifra del artículo queda respaldada por el trabajo “Prevalence of Hypertension in Young Athletes: A Community-Based Screening Analysis”, publicado en JACC: Advances. El estudio incluyó 1,987 participantes y reportó exactamente 22.7 % de prehipertensión, 12.0 % de estadio 1 y 6.6 % de estadio 2; además, la condición de atleta no fue un predictor significativo de la categoría de presión arterial.
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