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Ljupco / Gettyimages

NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- La obesidad podría dejar una huella molecular en el sistema inmunitario que permanece durante años después de perder peso. 

Esa es una de las conclusiones de un estudio publicado en EMBO Reports, en el que investigadores analizaron cómo la obesidad puede modificar las células T CD4, un tipo de linfocito que participa en la regulación de la respuesta inmunitaria. 

El trabajo fue liderado por científicos de la Universidad de Birmingham y otras instituciones europeas y encontró cambios relacionados con la metilación del ADN que no desaparecen inmediatamente después de reducir el peso corporal.

Los investigadores describen este fenómeno como una posible “memoria de la obesidad”. La metilación del ADN es un mecanismo epigenético que puede modificar la actividad de determinados genes sin cambiar la secuencia del ADN. En este caso, los científicos observaron alteraciones en las células T CD4 asociadas con procesos como la autofagia —el sistema mediante el cual las células eliminan componentes dañados o innecesarios— y la senescencia inmunitaria, relacionada con el envejecimiento y deterioro de determinadas funciones del sistema inmunitario.

El estudio reunió información procedente de diferentes grupos de participantes, incluidos pacientes con obesidad que habían recibido tratamientos para perder peso, personas con síndrome de Alström —una enfermedad genética poco frecuente asociada con obesidad de aparición temprana— y participantes sometidos a intervenciones de ejercicio. También se analizaron muestras de sangre y tejido adiposo y se realizaron experimentos complementarios en modelos animales y con células humanas. Esta combinación permitió a los investigadores estudiar tanto las modificaciones epigenéticas como algunos de los mecanismos celulares relacionados con ellas.

El profesor Claudio Mauro, de la Universidad de Birmingham y uno de los autores principales del estudio, explicó que una reducción de peso a corto plazo podría no revertir inmediatamente todos los efectos asociados con la obesidad. 

Según el investigador, la denominada “memoria” podría disminuir progresivamente con el mantenimiento de la pérdida de peso durante varios años, aunque estimó que el proceso podría tardar entre cinco y diez años y subrayó que esta cuestión requiere estudios adicionales. Mauro también señaló que los resultados abren una posible vía para investigar tratamientos capaces de acelerar la recuperación de la actividad inmunitaria normal.

La investigación no significa que perder peso deje de ser beneficioso ni demuestra que una persona vaya a mantener durante cinco o diez años un determinado riesgo de enfermedad después de adelgazar. Se trata de evidencia sobre mecanismos moleculares que podrían contribuir a la persistencia de algunas alteraciones relacionadas con la obesidad.

Los autores identificaron posibles objetivos relacionados con la autofagia y la senescencia inmunitaria, pero cualquier tratamiento basado en estos mecanismos todavía pertenece al ámbito de la investigación.

El estudio, publicado originalmente el 27 de abril de 2026, plantea así una nueva pregunta para la medicina: además de reducir el peso corporal, ¿podría ser necesario revertir algunas de las modificaciones biológicas que la obesidad deja en el organismo?

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