HOMS PRORAMA BIENESTAR AL DIA 1

SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.– El sistema inmunológico no está ubicado en un solo órgano ni funciona como una barrera simple. Está formado por células, tejidos y órganos que actúan de manera coordinada para reconocer y responder frente a virus, bacterias, parásitos y otros agentes. 

La alergista Risi Laidys Espinal, del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), explicó que en esta defensa participan estructuras como la médula ósea, el timo y los ganglios linfáticos, además de células especializadas como los linfocitos B y T. También distinguió entre la inmunidad innata, que constituye la respuesta inicial, y la adaptativa, que genera respuestas más específicas.

Más que hablar de “subir las defensas”, la evidencia actual respalda mantener hábitos que favorezcan el funcionamiento normal del sistema inmune. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que una alimentación variada, actividad física regular, peso saludable, sueño suficiente, no fumar y evitar el consumo excesivo de alcohol contribuyen a una mejor salud inmunológica. Las vacunas también son fundamentales porque entrenan al organismo para desarrollar protección específica frente a determinados agentes infecciosos.

La alimentación es otro componente importante, pero no existe un alimento o suplemento capaz de “blindar” por sí solo las defensas. La Organización Mundial de la Salud recomienda una dieta basada en variedad, equilibrio y moderación, con predominio de alimentos mínimamente procesados y un consumo adecuado de frutas, vegetales, legumbres, granos integrales y otras fuentes de nutrientes.

El CDC advierte además que consumir vitaminas o minerales en exceso puede resultar perjudicial, por lo que los suplementos no deberían utilizarse de manera indiscriminada como sustitutos de una dieta adecuada.

El descanso también importa. La pérdida crónica de sueño puede alterar diferentes componentes del sistema inmunológico y favorecer procesos inflamatorios, mientras que la actividad física regular se asocia con beneficios metabólicos, cardiovasculares e inmunitarios. Estudios recientes financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) incluso sugieren que dormir mejor y hacer ejercicio podría reducir ciertos procesos inflamatorios vinculados al envejecimiento, aunque estos resultados no significan que ambas medidas prevengan por sí solas todas las enfermedades.

Espinal también advirtió que las infecciones frecuentes no deben resumirse simplemente como “defensas bajas”. Episodios repetidos de otitis, sinusitis o neumonía, infecciones que responden mal al tratamiento, retrasos importantes del crecimiento en niños o antecedentes familiares de inmunodeficiencias pueden justificar una evaluación médica. 

Esta puede incluir historia clínica detallada, hemograma, medición de inmunoglobulinas y, en casos seleccionados, estudios especializados como citometría de flujo. En ese contexto, la clave no es buscar fórmulas rápidas para “fortalecer” el sistema inmune, sino mantener prevención, vacunación y hábitos saludables, y consultar cuando aparezcan señales persistentes.

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