68dc3e56e9ff711bd634e3f3

NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- La asociación entre vitamina C y prevención del resfriado común alcanzó enorme popularidad a partir de 1970, cuando el químico estadounidense Linus Pauling publicó Vitamin C and the Common Cold y defendió consumos diarios de alrededor de 1.000 a 2.000 miligramos, e incluso superiores. 

Pauling no era un investigador cualquiera: había recibido el Premio Nobel de Química de 1954 por sus estudios sobre el enlace químico y el Nobel de la Paz de 1962 por su campaña contra la carrera armamentística nuclear. Sin embargo, el prestigio obtenido en esos campos no significaba que sus afirmaciones nutricionales estuvieran automáticamente demostradas. 

Un análisis posterior del investigador Harri Hemilä concluyó que Pauling había sido demasiado optimista al extrapolar al conjunto de la población resultados obtenidos, entre otros, en escolares sometidos a ejercicio y frío intenso durante un campamento de esquí en los Alpes suizos.

Décadas de ensayos permiten hoy precisar mejor qué puede hacer realmente esta vitamina. La revisión Cochrane de Harri Hemilä y Elizabeth Chalker, publicada en 2013, reunió 29 comparaciones con más de 11.000 participantes y concluyó que tomar vitamina C regularmente no reducía de forma significativa la incidencia del resfriado en la población general. 

Sí encontró una excepción: en cinco ensayos con corredores, esquiadores y militares sometidos a períodos breves de intenso esfuerzo físico, la incidencia se redujo aproximadamente a la mitad. 

La misma revisión detectó además que, cuando la vitamina se consumía de manera regular antes de enfermar, la duración de los resfriados disminuía alrededor de un 8 % en adultos y 14 % en niños. Empezar a tomarla únicamente después de que aparecieran los síntomas no mostró un beneficio consistente.

Una investigación posterior afinó todavía más el resultado. En 2023, Hemilä y Chalker publicaron en BMC Public Health un metaanálisis de 10 ensayos y 15 comparaciones en los que se utilizaron al menos 1 gramo diario de vitamina C. 

Encontraron una reducción media del 15 % en la gravedad del resfriado, y en un subconjunto de cinco ensayos las manifestaciones consideradas más graves se redujeron un 26 %, sin un efecto equivalente sobre los síntomas leves. 

Una revisión de los mismos autores publicada en 2025 mantiene la conclusión de que dosis superiores a 1 gramo diario no previenen los resfriados en la población general, aunque reconoce efectos modestos sobre gravedad y duración y resultados diferentes en personas sometidas a esfuerzos físicos intensos. 

Esto significa que la evidencia actual es bastante más matizada que el mensaje de “la vitamina C cura el resfriado” o, en el extremo contrario, que “no produce ningún efecto”.

Las megadosis, además, no son inocuas por definición. En Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud establecen una ingesta recomendada de 90 mg diarios para hombres adultos y 75 mg para mujeres, con 35 mg adicionales para fumadores, mientras que el límite máximo tolerable para adultos se sitúa en 2.000 mg al día. Una naranja mediana aporta aproximadamente 70 mg. 

Cantidades elevadas pueden provocar diarrea, náuseas y calambres abdominales; también existe preocupación por un incremento de oxalato urinario y formación de cálculos en personas susceptibles, y las dosis altas pueden agravar la sobrecarga de hierro en quienes padecen hemocromatosis hereditaria. 

El NIH advierte asimismo sobre posibles interacciones con determinados tratamientos de quimioterapia, radioterapia y algunas combinaciones utilizadas para controlar el colesterol.

El mensaje práctico, por tanto, es menos espectacular que la promesa que convirtió a la vitamina C en uno de los suplementos más famosos del mundo: para la mayoría de las personas no existe evidencia sólida de que tomarla regularmente evite contraer un resfriado común. Puede producir una reducción modesta de duración o gravedad cuando se consume de manera habitual, pero eso no equivale a prevenir la infección ni a curarla. 

La ficha profesional del NIH, actualizada en julio de 2025, mantiene precisamente esa conclusión y aconseja cubrir las necesidades nutricionales principalmente mediante una alimentación variada con frutas y vegetales. 

Las personas que consideren tomar dosis altas, especialmente si tienen enfermedad renal, hemocromatosis o reciben determinados medicamentos o tratamientos contra el cáncer, deberían consultar primero con un profesional sanitario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Check Also

6 artistas que perdieron el Grammy a mejor nuevo artista podrían ser nominados a álbum del año para 2027

Trending on Billboard Cuando se anuncien las nominaciones para la 69ª edición de los Premi…