Las altas temperaturas y la sequía siguen avivando los incendios que marcan la temporada estival en varias partes de Europa, con las situaciones más urgentes registradas ahora en Grecia y Bélgica.
En el caso de Grecia, el país viene siendo uno de los más castigados por los incendios, con llamas que este domingo 16 de agosto se extendieron con fuerza por la isla de Salamina, situada en el mar Egeo, unos 30 kilómetros al oeste de Atenas.
Allí, en la localidad de Peristeria, una zona mixta de uso residencial y forestal al sur de la isla, los bomberos encontraron los cuerpos sin vida de dos personas –presumiblemente una pareja–, mientras que cuatro heridos fueron trasladados a centros de salud, aunque su estado no reviste gravedad.
En tanto, a ese primer fuego declarado sobre las 14:45 de este domingo, se sumó otro foco que, apenas 15 minutos después, comenzó a extenderse con rapidez en la zona de Selinia, un área en el este de la isla, a ocho kilómetros de Peristeria. De momento, se desconoce el origen de las llamas.
Por esa razón, las autoridades comenzaron a evacuar a los turistas y residentes de esta popular zona de playas, que este fin de semana estaban especialmente concurridas por la coincidencia con la festividad de la Asunción, fecha en la que un gran número de atenienses se dirigen a islas cercanas como Salamina. Para las evacuaciones se pusieron a disposición varias embarcaciones de bomberos y guardacostas.
En total, unos 260 efectivos están abocados a la extinción de los incendios, incluyendo 15 equipos terrestres, 10 aeronaves y ocho helicópteros, que ven dificultadas sus labores por los vientos casi huracanados que se registraron esta jornada.
«Estas condiciones permitieron que el fuego alcanzara rápidamente proporciones peligrosas y se propagara con rapidez en siete minutos hacia las zonas residenciales cercanas», declaró el general de brigada de bomberos, Vasileios Vathrakogiannis.
Esta nueva emergencia ocurre pocos días después de que turistas y residentes se vieran obligados a huir de los pueblos de la región de Halkidiki, en el norte de Grecia, a causa de un incendio que, avivado por los fuertes vientos, arrasó casas y árboles cerca de un complejo turístico.
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Bélgica combate el peor incendio forestal en más de un siglo
Por su parte, en el este de Bélgica, el incendio forestal iniciado el pasado viernes 14 de agosto ya ha consumido unas 3.000 hectáreas de tierras en Hautes Fagnes (‘Altos Pantanos’, en español), una de las mayores reservas naturales del país que es popular entre los excursionistas.
Como consecuencia del que es considerado el peor incendio forestal en más de un siglo en esa nación europea, unos 600 residentes de los municipios cercanos de Waimes y Bütgenbach, en la provincia de Lieja y cerca de la frontera con Alemania, recibieron la orden de evacuar sus hogares el sábado, debido al cambio de viento y la propagación del humo en la zona.
El gobernador regional, Hervé Jamar, aseguró este domingo que más de 250 oficiales se han desplegado para atender la emergencia, incluyendo más de 100 bomberos belgas y alemanes, así como policías, militares y personal de protección civil.
A ellos se han sumado dos helicópteros de extinción de incendios de la policía federal belga, otros dos de Países Bajos y uno de República Checa, así como dos aviones cisterna de Suecia.
Estos recursos fueron movilizados luego de que Bruselas pidiera la activación del mecanismo de protección civil de la Unión Europea para recibir la asistencia de otros países del bloque. «Bélgica no se enfrenta sola a esto», afirmó en X la comisaria europea Hadja Lahbib, encargada de la gestión de crisis.
Este apoyo aéreo es crucial para hacer frente a las llamas en un terreno complejo y frágil en el que se entremezclan brezales y turberas, y en donde los vehículos pesados de los bomberos corren riesgo de hundirse.
La situación se ve agravada por «la extrema sequedad del suelo», explicó el portavoz del Servicio Público de Valonia, quien consideró que las condiciones son mucho peores que las registradas en el incendio de 2011, que arrasó casi 1.400 hectáreas en la misma zona y que, hasta ahora, era el mayor incendio forestal registrado en Bélgica, según datos del Sistema Europeo de Información.
Las llamas se iniciaron luego de que la región acumulara tres semanas de un clima inusualmente cálido y seco, poniendo de relieve las consecuencias del cambio climático provocado por el ser humano.
Karim Bouarfa, capitán de un cuerpo de bomberos que trabajó durante toda la noche, reconoció a Reuters que «jamás hubiéramos imaginado que Bélgica se vería afectada por un incendio de esta magnitud».
«Ahora tenemos que afrontar la realidad. Creo que cada vez tendremos más, así que depende de nosotros prepararnos lo mejor posible», subrayó.
Alemania, en alerta
Aunque los esfuerzos de los bomberos han impedido que las llamas del incendio en Hautes Fagnes lleguen a territorio alemán, las autoridades de la ciudad de Monschau, en el oeste del país y cercana a la frontera con Bélgica, han recomendado a sus residentes que abandonen sus casas debido a la presencia de humo y la caída de partículas.
Como no es posible descartar que estas condiciones traigan riesgos para la salud, el municipio instó a los residentes de Plattevenn, Leyloch y Kalterherberg a abandonar el área esta mañana y quedarse con familiares o amigos. Además, dispuso un centro de atención ciudadana para quienes no puedan encontrar alojamiento por sus propios medios.
En paralelo, a unos 50 kilómetros de distancia, en la localidad de Hürtgenwald, los bomberos alemanes consiguieron estabilizar el incendio forestal que arrasó unas 300 hectáreas en la región de Eifel.
Por esa razón, las más de 2.000 personas que habían sido evacuadas del poblado de Gey podrán regresar a sus casas, según informó el distrito de Dürren, donde está instalado el centro de gestión de crisis.
«Se ha conseguido asegurar Gey de tal manera que las llamas no puedan propagarse hacia la localidad», informó el jefe del distrito, Ralf Nolten.
Alrededor de 1.600 efectivos han sido desplegados en los trabajos de extinción que, de todas maneras, continúan porque aún hay dos focos de incendios por apagar.
España contiene incendios, Francia sofoca las llamas
En España, otro país particularmente afectado por los incendios esta temporada, un dispositivo récord se ha movilizado para luchar contra el incendio que se declaró el lunes en las Peñas de Riglos, en la región de Aragón, en el noreste del país.
Las llamas se han propagado por 16.600 hectáreas, llegando a acercarse a dos monasterios históricos de San Juan de la Peña, y forzaron la evacuación de más de 1.000 personas.
El impresionante despliegue, que incluye al ejército y otros servicios nacionales, elevará a más de 1.000 los bomberos españoles en el terreno, apoyados por entre 35 y 40 aviones, a la vez que se espera la llegada de 100 bomberos franceses.
El presidente regional, Jorge Azcón, lo calificó como «el mayor despliegue de medios frente a un incendio en la historia de Aragón» y el gobierno autonómico indicó este domingo que se logró «consolidar buena parte del perímetro del incendio» y «avanzar en la contención del fuego».
Ya en la tarde del domingo, el jefe del Gobierno de Aragón confirmó el fallecimiento de un militar que combatía la emergencia en la zona.
Por otro lado, en la provincia de Huelva, en la comunidad autónoma de Andalucía, en el sur de España, el presidente regional Juanma Moreno anunció «la estabilización del incendio, tras 36 horas en las que no se ha detectado ningún foco».
El fuego en esa zona, desencadenado hace diez días, ha afectado a 38.000 hectáreas. Pero los avances permitirán que más de 400 vecinos evacuados puedan regresar a sus hogares.
Por su parte, en Francia, el prefecto Gilles Clavreul aseguró este domingo que «la situación evoluciona de manera más bien favorable» para contener las llamas que, desde el jueves, han consumido unas 1.700 hectáreas en un bosque de pinos de las Landas francesas.
El descenso en las temperaturas ha favorecido las tareas de los 550 bomberos que trabajan en la zona actualmente.
La situación es «más favorable» en las Ardenas, según la prefectura local.
En esa área han ardido un centenar de hectáreas desde el sábado por la mañana, algo «inédito en la historia reciente» de este departamento del noreste de Francia, según el vicedirector local de los bomberos, David Gouzou.
Por último, en Reino Unido, los equipos de emergencia siguen combatiendo 14 incendios forestales en el sur de Gales, con apoyo de personal militar y, aunque la ola de calor allí está remitiendo, la sequía mantiene alto el riesgo de propagación de las llamas.
Esto se suma a varios incendios que han arrasado esta semana decenas de viviendas en la región de West Midlands, en el centro de Inglaterra, azotada por temperaturas extremas que llevaron a que el jueves se registrara el día más caluroso del año, con termómetros que alcanzaron los 38,1ºC.
Con Reuters, AP, EFE y AFP
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