SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.— El urólogo Elías Kelvis Grullón alertó sobre la importancia de detectar y atender oportunamente las alteraciones relacionadas con el Virus del Papiloma Humano, conocido como VPH, debido a que una infección persistente por determinados tipos del virus puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer.
El especialista ofreció las declaraciones durante una entrevista en el programa Hablando de Salud, transmitido por la plataforma digital El Nuevo Diario TV. En su intervención explicó que el VPH no es un único virus, sino una familia compuesta por más de 200 tipos identificados.
“Se han identificado aproximadamente 200 tipos y cada uno puede producir distintas patologías”, explicó Grullón.
La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen por sí solas en uno o dos años gracias a la respuesta del sistema inmunológico. Sin embargo, cuando una infección causada por un tipo de alto riesgo permanece durante varios años, puede provocar cambios celulares precancerosos y, sin seguimiento ni tratamiento, evolucionar hacia un tumor maligno.
Lesiones y verrugas deben ser evaluadas
Grullón exhortó a no ignorar la aparición de bultos, verrugas, lesiones, sangrado u otras alteraciones inusuales en la piel o los genitales. Recomendó acudir a un urólogo, ginecólogo, dermatólogo u otro especialista para determinar la causa y recibir el tratamiento correspondiente.
No obstante, es importante diferenciar las verrugas genitales de las lesiones precancerosas. Más del 90 % de las verrugas anogenitales son causadas por los tipos 6 y 11 del VPH, considerados de bajo riesgo.
Estos son diferentes de los tipos relacionados con la mayoría de los cánceres. La presencia de una verruga no significa que la persona tenga cáncer, aunque toda lesión nueva o persistente debe ser evaluada.
Las infecciones de alto riesgo, por otra parte, suelen no producir síntomas visibles. Por esa razón, la ausencia de verrugas o lesiones externas no descarta una infección ni sustituye las pruebas de detección recomendadas para el cuello uterino.
Los tipos de VPH relacionados con el cáncer
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos reconoce 12 tipos de VPH de alto riesgo: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59. Los tipos 16 y 18 son responsables de la mayoría de los cánceres asociados con este virus.
Durante su intervención, Grullón mencionó los tipos 16, 18, 33, 45 y 53. Como precisión médica, el tipo 53 no aparece dentro de los 12 genotipos clasificados por el Instituto Nacional del Cáncer como de alto riesgo carcinogénico establecido.
Las infecciones persistentes por tipos oncogénicos pueden causar cáncer de cuello uterino, vagina, vulva, ano, pene y orofaringe, que comprende zonas de la garganta, las amígdalas y la base de la lengua. El VPH está relacionado con prácticamente todos los casos de cáncer cervical y con una proporción significativa de los cánceres de ano, vagina, vulva, pene y orofaringe.
Una infección puede detectarse años después
Grullón explicó que el VPH puede permanecer sin manifestaciones clínicas durante largos periodos y hacerse detectable muchos años después de la exposición inicial.
Esta afirmación coincide con las orientaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que señalan que una prueba puede volverse positiva años después debido a la reactivación de una infección latente. Por esa razón, generalmente no es posible determinar cuándo se adquirió el virus ni identificar con certeza su origen.
Un diagnóstico de VPH, por tanto, no demuestra que el contagio haya ocurrido recientemente ni constituye por sí solo una prueba de infidelidad en una relación.
Vacunación y pruebas de detección
El urólogo destacó la vacunación como una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de infección por los tipos de VPH vinculados con cáncer y verrugas genitales.
En 2026, el Ministerio de Salud Pública de República Dominicana incorporó al Esquema Nacional de Vacunación la vacuna nonavalente, que protege contra los tipos 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58. La estrategia nacional incluye a niñas y niños de 9 a 14 años, ampliando la protección frente a enfermedades que también afectan a los hombres.
La vacuna previene nuevas infecciones, pero no elimina una infección que ya está presente. Por ello, las personas vacunadas que tienen cuello uterino deben continuar con las pruebas de detección recomendadas por las autoridades sanitarias.
El cáncer de cuello uterino es actualmente el único cáncer causado por el VPH para el cual existen programas de detección sistemática ampliamente establecidos. Las pruebas de VPH y la citología o prueba de Papanicolaou permiten identificar infecciones de alto riesgo y cambios celulares antes de que evolucionen.
“El chequeo a tiempo salva vidas”, sostuvo Grullón, quien reiteró que la vacunación, la educación sexual, el seguimiento médico y el diagnóstico oportuno son esenciales para reducir las complicaciones asociadas con el virus.
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