
Un mes después del doblete sísmico que cobró la vida de más de 5.000 personas, afectó 856 edificaciones y colapsó 190, según cifras oficiales, la tragedia aún no termina. Es una agonía que se hace eterna con el paso de las horas, porque son centenares las personas buscando a familiares bajo los escombros, sin la certeza de poder encontrarlos.
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