HOMS Bienestar al dia

SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La depresión no es una tristeza pasajera, falta de voluntad ni un estado que desaparece simplemente con “poner de su parte”. Es una enfermedad compleja que puede afectar el cerebro, el equilibrio hormonal, la salud física, las relaciones personales y la capacidad de una persona para desenvolverse en su vida cotidiana.

Así lo explicó el doctor Mirlan de los Santos, psiquiatra del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), durante una entrevista realizada por Yadhira Pimentel en el programa Bienestar al Día.

El especialista advirtió que la depresión afecta la productividad, deteriora la calidad de vida y puede estar relacionada con conductas suicidas y desenlaces fatales. “Estamos hablando de una de las condiciones que genera mayor discapacidad en la productividad y en la calidad de vida. Además, se relaciona con la muerte”, expresó De los Santos, según declaraciones recogidas por El Caribe.

La Organización Mundial de la Salud define la depresión como un trastorno mental común que puede afectar la manera en que una persona siente, piensa y actúa. También advierte que puede conducir al suicidio y estima que cientos de millones de personas viven con esta condición en el mundo.

Tristeza no es lo mismo que depresión

Una de las principales confusiones abordadas por De los Santos fue el uso de los términos tristeza y depresión como si fueran equivalentes.

El psiquiatra explicó que la tristeza es una respuesta humana y adaptativa ante situaciones difíciles, como la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, una separación sentimental u otras experiencias dolorosas.

“La tristeza, una vez que se resuelve o se procesa el factor que la provoca, disminuye y la persona continúa su vida”, señaló.

La depresión, en cambio, es una enfermedad que puede involucrar factores genéticos, psicológicos, endocrinos, inflamatorios y sociales. Por eso, no existe una sola explicación ni una misma manifestación para todos los pacientes.

Mayo Clinic describe la depresión mayor como un trastorno del estado de ánimo que causa tristeza persistente y pérdida de interés, y que puede interferir con actividades normales del día a día.

De los Santos aclaró que no todas las personas tristes están deprimidas, aunque quienes presentan una depresión mayor suelen experimentar tristeza persistente. A esto pueden sumarse anhedonia —incapacidad para disfrutar—, aislamiento social, pérdida de motivación, cambios en el apetito y abandono de actividades que antes producían satisfacción.

Una persona que acostumbraba compartir con su familia, practicar deportes, reunirse con amigos o participar en actividades sociales puede comenzar a distanciarse progresivamente. También puede perder interés por comer, trabajar, estudiar o cuidar de sí misma.

“De repente comienza a perder placer en esas actividades, prefiere quedarse aislada, distante en su casa y pierde incluso la motivación para comer o hacer cosas que antes disfrutaba”, explicó el psiquiatra.

La depresión puede tener distintas causas

Durante la entrevista, De los Santos insistió en que la evaluación de un paciente con síntomas depresivos debe ser integral.

La depresión mayor es una de las manifestaciones más conocidas, pero también pueden existir cuadros asociados a condiciones médicas, cambios hormonales o deficiencias nutricionales.

El hipotiroidismo, por ejemplo, puede provocar síntomas como fatiga, dificultad para concentrarse y bajo estado de ánimo o depresión, según el NHS y Mayo Clinic.

Los cambios hormonales del posparto también pueden provocar depresión. Mayo Clinic explica que algunas mujeres desarrollan depresión posparto después del nacimiento de un bebé, con síntomas que van más allá de los cambios emocionales leves conocidos como “baby blues”.

El déficit de vitamina B12 también puede relacionarse con síntomas depresivos. Mayo Clinic señala que niveles bajos de vitamina B12 y otras vitaminas del complejo B pueden estar vinculados con depresión, aunque la evaluación debe realizarse de forma médica.

“Cuando una persona llega a consulta no podemos observar solamente la sintomatología. Tenemos que hacer una evaluación global”, afirmó De los Santos.

Esa valoración permite determinar si se trata de una depresión primaria, si existe una condición médica subyacente o si intervienen varios factores al mismo tiempo. También evita la automedicación y las recomendaciones sin fundamento científico.

El especialista recordó que una persona puede aparentar estabilidad, éxito profesional o vida social activa mientras enfrenta internamente un sufrimiento emocional intenso. Por eso, insistió en que la apariencia exterior no siempre revela lo que ocurre en la salud mental de una persona.

Señales que no deben ignorarse

La depresión puede manifestarse de forma distinta según la edad y las características individuales. Entre las señales de alerta figuran cambios repentinos en el comportamiento, pérdida de interés, aislamiento, falta de energía, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, bajo rendimiento académico o laboral y abandono de actividades habituales.

En adolescentes, la irritabilidad puede ser una de las manifestaciones más relevantes. Un joven que se encierra constantemente en su habitación, deja de compartir, responde de manera defensiva o pierde interés por sus amigos y actividades podría necesitar ayuda profesional.

“La irritabilidad, sobre todo en los adolescentes, es uno de los síntomas más alarmantes. No crea simplemente que se trata de malcriadeza o que está en contra suya. Puede estar pasándolo mal”, advirtió De los Santos.

También debe prestarse atención a expresiones de desesperanza, comentarios relacionados con la muerte, falta de higiene, consumo de alcohol o drogas y molestias físicas sin una causa clara.

Los CDC identifican la historia de depresión y otras enfermedades mentales, la desesperanza, el consumo de sustancias, pérdidas laborales o financieras, enfermedades graves y experiencias traumáticas como factores que pueden aumentar el riesgo suicida.

De los Santos recomendó evitar frases como “pon de tu parte”, “todo el mundo te quiere” o “tienes que animarte”. Aunque pueden decirse con buena intención, minimizan el sufrimiento y pueden hacer que la persona se sienta culpable por no controlar sus síntomas.

La OMS advierte que el estigma y la falta de apoyo impiden que muchas personas con trastornos mentales accedan al tratamiento que necesitan. También estima que la depresión y la ansiedad generan una pérdida de 12.000 millones de días laborales productivos cada año, con un costo cercano a un billón de dólares para la economía mundial.

Buscar ayuda es clave

El mensaje del especialista es directo: la depresión requiere atención profesional. Reconocer sus señales, hablar sin prejuicios y acudir a psiquiatras, psicólogos u otros profesionales de salud mental puede marcar la diferencia.

El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicamentos, cambios en el estilo de vida, evaluación médica general y seguimiento especializado, según las necesidades de cada paciente.

Ante señales de riesgo suicida, ideas de muerte o peligro inmediato, la recomendación es buscar ayuda urgente a través de los servicios de emergencia o acudir al centro de salud más cercano.

Bienestar al Día

Bienestar al Día es el programa de televisión del Hospital Metropolitano de Santiago, conducido por Yadhira Pimentel. El espacio tiene como propósito informar y educar a la población sobre temas de salud y prevención. El HOMS lo describe como parte de sus esfuerzos de orientación a la ciudadanía a través de entrevistas con especialistas y contenidos basados en evidencia.

El programa se transmite los sábados a las 11:00 de la mañana, con retransmisión a las 2:00 de la tarde, y de lunes a viernes a las 10:30 de la mañana por CDN canal 37.

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