WASHINGTON, EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, sostuvieron este martes una reunión de alto nivel con el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.
El encuentro se realizó en Washington y tuvo como eje la cooperación bilateral en salud pública, prevención, investigación, innovación y fortalecimiento de los sistemas sanitarios.
La reunión fue coordinada por la embajadora de Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Campos.
De acuerdo con la Vicepresidencia, el diálogo busca dar continuidad al Memorando de Entendimiento suscrito entre ambos países en materia de salud.
Ese acuerdo establece un marco de cooperación para fortalecer áreas como vigilancia epidemiológica, capacidad de laboratorios, transformación digital, interoperabilidad de información sanitaria, preparación ante emergencias, prevención de enfermedades transmisibles y no transmisibles, y cadenas de suministro de medicamentos esenciales.
La reunión forma parte de la agenda de trabajo del Gabinete de Salud, encabezado por Peña.
El Gobierno dominicano presentó el encuentro como una oportunidad para consolidar una relación sanitaria más amplia con Estados Unidos.
Durante el diálogo, ambas delegaciones intercambiaron experiencias sobre sus prioridades de salud pública.
Uno de los temas abordados fue la estrategia estadounidense Make America Healthy Again, conocida como MAHA.
Esta iniciativa, impulsada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos bajo la conducción de Kennedy, se enfoca en enfrentar enfermedades crónicas mediante prevención, nutrición, actividad física, salud metabólica, investigación y cambios en los sistemas de salud.
La delegación dominicana vinculó esa agenda con sus propias prioridades de prevención y atención a enfermedades no transmisibles.
Entre los temas tratados estuvieron obesidad, salud mental, enfermedades crónicas, preparación ante emergencias sanitarias y uso de tecnologías para mejorar resultados en salud.
También se discutieron posibles líneas de colaboración en investigación científica, inteligencia artificial aplicada a salud, salud pública de precisión y medicina de precisión.
La transformación digital fue otro eje relevante.
Las autoridades exploraron oportunidades para fortalecer el intercambio seguro de información sanitaria, mejorar la interoperabilidad de datos y apoyar decisiones basadas en evidencia.
En salud pública, la interoperabilidad permite que distintos sistemas compartan información de manera segura y útil.
Esto puede mejorar vigilancia epidemiológica, respuesta ante brotes, seguimiento de pacientes, estadísticas sanitarias y planificación de servicios.
Sin embargo, ese tipo de cooperación requiere reglas claras de privacidad, ciberseguridad, gobernanza de datos y uso ético de la información.
La reunión también incluyó el fortalecimiento de cadenas de suministro de medicamentos esenciales.
Según la Vicepresidencia, se destacó el potencial de la República Dominicana para contribuir a una mayor resiliencia regional mediante la producción de ingredientes farmacéuticos activos y medicamentos genéricos estratégicos.
Ese punto conecta la agenda sanitaria con la seguridad regional.
La pandemia de covid-19 mostró la vulnerabilidad de las cadenas internacionales de medicamentos, insumos, reactivos, equipos y productos esenciales.
Desde entonces, distintos países han buscado diversificar proveedores, fortalecer producción cercana y reducir dependencia de mercados lejanos en momentos de crisis.
Para República Dominicana, el tema también se relaciona con la posibilidad de posicionarse como un centro regional de producción farmacéutica y de servicios de salud.
No obstante, hasta ahora no se informó un proyecto específico, inversión nueva o calendario de producción derivado de esta reunión.
La vicepresidenta Raquel Peña reafirmó el compromiso del Gobierno del presidente Luis Abinader de seguir fortaleciendo la cooperación con Estados Unidos.
Peña sostuvo que el objetivo es impulsar iniciativas que mejoren la salud y el bienestar de la población.
El ministro Víctor Atallah afirmó que la prevención, la innovación y la investigación deben ser pilares de los sistemas de salud del futuro.
También destacó la disposición de República Dominicana de desarrollar iniciativas conjuntas que generen beneficios concretos para ambos países.
La reunión se produce después de que Presidencia anunciara el viaje de Peña a Washington para abordar cooperación sanitaria con Estados Unidos.
En ese anuncio se señaló que uno de los temas centrales sería el intercambio de experiencias sobre prevención de enfermedades crónicas, promoción de estilos de vida saludables, fortalecimiento de la atención primaria y educación sanitaria.
El Memorando de Entendimiento previo entre ambos países fue presentado como un acuerdo histórico de cooperación en salud.
La Embajada de Estados Unidos informó que contempla una inversión total de 60.8 millones de dólares, de los cuales 46.7 millones corresponden a apoyo estadounidense y 14.1 millones a aportes dominicanos.
Ese acuerdo incluyó prioridades como VIH/SIDA, vigilancia epidemiológica, detección temprana de brotes, fortalecimiento de laboratorios, sistemas de información sanitaria y seguridad sanitaria global.
La reunión de este martes amplía el marco político de ese acuerdo hacia temas de innovación y prevención.
Pero el alcance real dependerá de cómo se traduzcan las conversaciones en programas, financiamiento, indicadores, cronogramas y mecanismos de rendición de cuentas.
El énfasis en enfermedades crónicas es relevante para ambos países.
La obesidad, la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos metabólicos representan una carga creciente para los sistemas de salud.
La prevención puede reducir complicaciones, hospitalizaciones y costos sanitarios, pero requiere políticas sostenidas en alimentación, actividad física, atención primaria, educación, entornos saludables y acceso a servicios.
El componente de salud mental también aparece como un área prioritaria.
La demanda de atención psicológica y psiquiátrica ha aumentado en muchos países tras la pandemia y por el impacto de factores sociales, económicos y tecnológicos.
Incluirla en una agenda bilateral puede abrir oportunidades de cooperación en formación, investigación, modelos comunitarios, telemedicina y prevención.
La inteligencia artificial aplicada a salud fue otro punto destacado.
En teoría, estas herramientas pueden apoyar vigilancia epidemiológica, análisis de datos, diagnóstico, gestión hospitalaria, predicción de riesgos y medicina personalizada.
Pero su uso también exige controles.
Los algoritmos deben ser evaluados, explicables, seguros y libres de sesgos que puedan perjudicar a poblaciones vulnerables.
La nota oficial no detalla proyectos específicos de IA, por lo que el tema debe entenderse como una línea de exploración y no como una implementación inmediata.
El encuentro reafirma una relación bilateral que ha incluido cooperación en salud, seguridad sanitaria, laboratorios, respuesta a emergencias y fortalecimiento institucional.
También ocurre en un momento en que los países buscan anticiparse mejor a brotes, crisis sanitarias, desabastecimientos y enfermedades crónicas que presionan los presupuestos públicos.
Para República Dominicana, la cooperación con Estados Unidos puede aportar asistencia técnica, financiamiento, intercambio de datos, formación de recursos humanos e impulso a capacidades locales.
Para Estados Unidos, el vínculo puede fortalecer la vigilancia regional, la seguridad sanitaria y la resiliencia de cadenas de suministro en el Caribe. El desafío será pasar de la agenda amplia a resultados medibles.
Eso implica definir qué proyectos se desarrollarán, qué instituciones los ejecutarán, qué recursos estarán disponibles y cómo se evaluará su impacto en la población. Por ahora, el mensaje oficial es de continuidad y fortalecimiento.
La reunión no cerró una negociación pública nueva, pero sí colocó sobre la mesa una agenda sanitaria de alto nivel: prevención, innovación, medicamentos, datos, emergencias, salud mental y enfermedades crónicas.
En un sistema de salud cada vez más dependiente de información, tecnología y cooperación internacional, la clave será que esa agenda produzca beneficios concretos para los pacientes.
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