La noticia la confirmó el agente de Taylor Swift, pero la anticipaba todo Manhattan y los fanáticos de la pareja más famosa de Estados Unidos. La cantante y su compañero, el astro del fútbol americano Travis Kelce, ya están casados.
Cientos de admiradores se reunieron en los alrededores del Madison Square Garden, donde la boda se celebró en medio de un fuerte secretismo. Algunas vestían velos de novia y otros llevaron sus mejores galas como si fueran parte de los miles de invitados en la casa de los Knicks de Nueva York.
La expectativa se despejó cuando una pizarra electrónica mostró las palabras mágicas: “JUST&T MARRIED”, o lo que es lo mismo “recién casados”, con un juego de letras con las iniciales de la pareja mimada de Estados Unidos.
Los detalles de la fastuosa recepción se conocerán cuando los ahora esposos se encarguen del estreno de rigor, pero lo que ha trascendido habla de una ceremonia totalmente inusual.
Los novios no tuvieron padrinos ni damas de honor según el protocolo tradicional y el oficiante no fue un sacerdote ni una autoridad.
El hermano de Taylor Swift, Austin, fue su hombre de honor, y el de Travis, el ex jugador Jason Kelce, fue el padrino.
El comediante y productor Adam Sandler los declaró marido y mujer, porque él se encargó de oficiar la ceremonia, ante unos novios vestidos con conjuntos de Christian Dior diseñados por Jonathan Anderson, con calzado confeccionado a la medida por Christian Louboutin y joyas de Cartier.
Fue la confluencia perfecta de los mundos de ambos, el espectáculo y el deporte, que también se dieron el “sí”.
En la lista de invitados de ella figuraban los cantantes Camila Cabello, Jennifer López y Ed Sheeran, los actores Hugh Grant, Ethan Hawke y Jason Sudeikis, la modelo Karlie Kloss y el presentador Jimmy Fallon, entre otros.
En la de él, destacaba su compañero de equipo de los Kansas City Chiefs, el corredor Kareem Hunt, el receptor de los Seattle Seahawks (recientes campeones del Super Bowl) Cooper Kupp y el también receptor de los New York Giants JuJu Smith-Schuster, así como el comentarista de la NFL Joe Buck.
Un verano fastuoso en Manhattan
Una carpa se instaló en las inmediaciones del Madison Square Garden, como una forma de que curiosos y fanáticos fueran también partícipes del gran momento, pero todo lo que pudieron apreciar fueron los autos de lujo que trasladaban a los invitados.
Nada más trascendió, porque los teléfonos celulares de los asistentes fueron retenidos a la entrada, como un recurso para evitar que las redes sociales arruinaran la exclusiva que los novios ofrecerán a su debido tiempo.
Los fans, mezclados con turistas que se acercaban a echar un ojo, bajo un calor abrasador que superó los 38º C, vivieron, sin embargo, su propia fiesta, recordando emocionados como la banda sonora de sus vidas, con la música de Taylor Swift, les había anticipado una gran boda.
Muchas canciones de la famosa artista hablan frecuentemente sobre el momento del “sí”, que en este caso encuentra a ambos novios con 36 años, y compartieron con el ojo público sentimientos muy íntimos de anteriores rupturas y decepciones.
El entorno conspiró con la cábala de los recién casados, que pidieron que los invitados vistieran “algo azul” como invocación de buenos augurios. El Empire State se sumó a la petición, pues se iluminó de azul claro en la cima.
El de Kelce y Swift fue un romance que prosperó en el ojo público, con el atleta compartiendo en un podcast su primera impresión tras conocer a la cantante tras bastidores en un concierto en 2023, con una calidez que terminó conquistando el corazón de la novia de Estados Unidos.
Con AP y Reuters
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