Mu00e1s de 8,200 dominicanos dependen de la diu00e1lisis el drama invisible de la enfermedad renal cru00f3nica Diario de Salud

El nefrólogo Alfredo Polanco

SANTO DOMNGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Entrar a la sala de espera de una unidad de diálisis no es como entrar a cualquier área médica. Es un espacio donde los que llevan más tiempo orientan a los recién llegados, donde se comparten recetas permitidas, restricciones y, sobre todo, palabras de aliento. «La alimentación y el ejercicio son importantes para seguir con una vida casi normal», le explica el familiar de un paciente a la familia de una mujer que llega por primera vez.

Esa escena se repite cada semana en decenas de centros médicos de todo el país. En República Dominicana, para el año 2024 había 8,204 personas que dependían de la diálisis, una cifra que había descendido levemente desde las 8,555 registradas en 2021. Sin embargo, las proyecciones indican que podría haber cerca de 10,000 pacientes con daño renal crónico que no han sido documentados por la falta de estadísticas precisas.

Una mañana como cualquier otra… pero no lo es

Luisa Rodríguez llega desde el Café de Herrera cada día de tratamiento a las 5:30 de la madrugada. La acompaña su hijo, quien la deja en la clínica frente al Jardín Botánico Nacional y regresa más tarde. Lleva en diálisis desde junio de 2020, cuando su diagnóstico llegó en plena pandemia. Tuvo que esperar tres meses para iniciar el tratamiento y durante ese período sufrió además un accidente cerebrovascular. Dejó de trabajar en una cooperativa. Su vida cambió por completo.

«Esto es un estilo de vida», dice Luisa con una serenidad que se gana con el tiempo.

A su lado, Norberto Delgado lleva cinco años en diálisis. Ya no trabaja como mecánico de camiones, sino que se reinventó como importador de repuestos. Cuenta con cobertura médica tanto en República Dominicana como en España, donde también reside por temporadas. Su caso ilustra que la adaptación es posible, aunque costosa.

El peso económico de mantenerse vivo

El nefrólogo Alfredo Polanco explica que el tratamiento implica asistir tres veces por semana a sesiones de aproximadamente cuatro horas cada una. Ese esquema tiene un impacto directo sobre el empleo: más del 90 % de los pacientes termina abandonando su puesto de trabajo.

El costo por sesión ronda los 6,000 pesos. El régimen subsidiado de SeNaSa cubre al 100 % servicios de alto costo como la diálisis y los trasplantes renales, mientras que los seguros privados cubren más del 80 % según Polanco. Pero los gastos en transporte, alimentación especial y la pérdida de ingresos representan una carga que las familias enfrentan semana tras semana.  

Luisa lo vivió en carne propia cuando la liquidaron y se quedó sin seguro médico durante un período, llegando a pagar cerca de 20,000 pesos semanales de su bolsillo. Hoy tiene cobertura, pero aún debe asumir alrededor de 2,500 pesos a la semana, lo que equivale a más de 11,000 pesos al mes.

«El impacto es brutal»

Polanco no busca suavizar las palabras cuando describe lo que significa vivir con diálisis. «El impacto es brutal», afirma. Muchos pacientes pasan de ser el sostén económico del hogar a depender de sus familias. Las restricciones alimentarias son estrictas, y la botella de agua que Luisa señala en la conversación representa toda la cantidad que puede consumir en un día completo.

«Uno tiene que poner el 100 % de voluntad», dice ella.

En lo emocional, reconoció que el inicio fue especialmente difícil. Algunas personas llegaron a decirle que si creía en Dios no debía dializarse. Hoy, seis años después del diagnóstico, agradece no haberlas escuchado. «Yo le pedía a Dios que me ayudara… y fui poniendo mi confianza», recuerda mientras termina su sesión.

La solución existe, pero falta voluntad colectiva

Polanco advierte que República Dominicana tiene la capacidad médica para realizar entre 100 y 200 trasplantes renales al año, pero que la falta de una cultura de donación de órganos bloquea esa posibilidad.

«Podríamos hacer entre 100 y 200 trasplantes al año si tuviéramos una cultura de donación», señala el especialista. Un solo donante cadavérico puede beneficiar a dos pacientes, ya que puede donar ambos riñones. Según datos de la SISALRIL, durante 2024 se realizaron 1,648 trasplantes de riñón en el país, una cifra que refleja avances, pero que Polanco considera aún insuficiente ante la demanda real. SISALRIL

La Sociedad Dominicana de Nefrología reportó en 2023 que existían 4,636 pacientes en diálisis en sus dos modalidades, mientras que el INCORT registraba 323 pacientes en lista de espera para trasplante.  

Prevenir es posible, pero se actúa tarde

El 80 % de los pacientes que inician diálisis no sabían que tenían una enfermedad renal. Uno de cada tres diabéticos tiene afectación renal sin saberlo, según advirtió la presidenta de la Sociedad Dominicana de Nefrología, doctora Eliana Diná. La enfermedad no da señales claras hasta que el daño ya está avanzado.  

La diabetes y la hipertensión son las causas más comunes de insuficiencia renal, por lo que controlar esos niveles es clave para evitar llegar a una etapa que requiera diálisis o trasplante. Análisis rutinarios pueden detectar el problema a tiempo y evitar que miles de personas lleguen al punto en que la máquina se convierte en la única alternativa para seguir viviendo. Presidencia de la República Dominicana

La mayoría de los pacientes en diálisis califica para recibir un trasplante renal. El problema no es médico. Es cultural.

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